martes, 16 de junio de 2015

siempre cuida tu cuerpo

Según Ángel Merchán, entrenador personal y Director de Home Wellness Madrid Studio puede deberse a varios motivos. Aquí expone algunos de los más comunes y te dice cómo abordarlos:
1. Sobrepeso. El running es una actividad de impacto, lo que implica que cada vez que das un paso al correr tu peso es una carga que se multiplica sobre las articulaciones. Cuanto más peso tengas, mayor carga recibirán las articulaciones, especialmente las rodillas. Si el peso es excesivo puedes sufrir inflamación a nivel de cartílagos y tendones, fundamentalmente. Debes tomar como referencia tu IMC (Índice de Masa Corporal) y el % de grasa corporal. Si alguno de estos dos parámetros es elevado deberías perder algo de peso y grasa antes de comenzar a correr.
2. Falta de fuerza. El running también requiere de unos niveles de fuerza adecuados en los músculos que controlan las articulaciones, especialmente las rodillas. Por eso, si quieres correr minimizando el riesgo de lesión debes realizar ejercicios de fuerza con los cuádriceps, isquiotibiales, femoral, glúteos y gemelos. Concretamente, sentadillas, lunges, hip thrust y extensiones de tobillo.


3. Descompensaciones musculares. Junto con el trabajo de fuerza de los músculos de las piernas es fundamental trabajar otros músculos del resto del cuerpo para estar compensada, ya que todas las fuerzas que se producen en el cuerpo están interrelacionadas. Es decir, también tienes que trabajar la musculatura de la espalda, el abdomen, los oblicuos, el transverso y el psoas, para mantener el cuerpo compensado y prevenir lesiones.
4. Falta de progresión. Si no estás acostumbrada a correr debes establecer una progresión de tiempo e intensidad para evitar lesiones. Por ejemplo empezar 2 ó 3 veces en semana corriendo 1' y andando 1’durante 20' la primera semana para progresar a 2' y 2' la siguiente semana, 5' y 5' la siguiente y 10' y 10' la siguiente y así sucesivamente hasta poder completar 40’ - 50' de continuo.

jueves, 11 de junio de 2015

PIEL MUY SECA, ¿QUÉ HAGO?

Mi piel es tan seca que se descama en algunas zonas y resulta bastante antiestético, especialmente cuando quiero aplicarme una base de maquillaje encima. ¿Qué puedo hacer?

“Cuando la piel del cutis no es homogénea, en lo que respecta a su hidratación, aparecen zonas con diferente morfología y aspecto. De ahí, que al aplicar diferentes productos no se absorban ni sean tan eficaces como deberían”, explica el dermatólogo Juan Arenas (www.eucerin.es).
Este experto recomienda consultar con un experto dermatólogo, cosmetólogo o farmacéutico y “homogeneizar el nivel de hidratación facial durante tres semanas aplicando una crema hidratante con textura enriquecida, mañana y noche, como Aquaporin Active Textura Enriquecida para piel seca y sensible (18 €)”, aconseja el experto.  Esta crema contiene aquaporinas, que son microscópicos canales naturales de hidratación y promueven una óptima distribución del agua en la piel, incluso en las capas más profundas de la epidermis. 


Cómo hacer crecer el cabello Muchas mujeres (y algunos hombres también) sufren porque su cabello no crece lo suficiente o en el tiemp...